Tomás Saraceno en el MET

Peter Sloterdijk publicó entre 1998 y 2004 una trilogía titulada Esferas. Con ese rótulo, el filósofo alemán se ocupó de analizar y describir ecosistemas vitales complejos, que van de la biología a la política, y que se oponen radicalmente al tipo de estructura con la que nos hemos acostumbrado a interpretar el mundo: las redes. Según su perspectiva, estas últimas se limitan a ser entramados “anémicos” de puntos conectados entre sí, mientras que la idea de esfera permite dar cuenta de la complejidad de los entornos en los que los seres humanos nos desarrollamos.

Tomás Saraceno Metropolitan Museum

Quizás esta referencia sirva para enmarcar una gran parte del trabajo del artista tucumano Tomás Saraceno. Formado en arquitectura en nuestro país, Saraceno ha estudiado arte en la Escuela de Bellas Artes Ernesto de la Cárcova y en la Staatliche Hochschule de Fráncfort, pero no necesariamente esa educación formal sea la que mejor explique su obra. Interesado por la tecnología y, en particular, por la astrofísica, sus trabajos siempre han estado marcados por una fuerte impronta constructivista y experimental, en el sentido más científico en el que pueda entenderse este último término. Quizá también entonces, como ha sido notado repetidas veces, otro camino para acercarse a su mundo sea el planteado por el artista e inventor Gyula Kosice, figura clave del arte Madí y creador de un ya mítico proyecto para una ciudad hidroespacial.

“El hombre no ha de terminar en la Tierra”, escribió Kosice en 1944. Saraceno, con su obra, testea la veracidad de esa sentencia.

Tomás Saraceno Metropolitan Museum

Tomás Saraceno Metropolitan Museum

Publicado en Revista Plot en octubre de 2012