“Ternura radical”, de Iván Argote

A lo largo de su carrera, Iván Argote (Bogotá, 1983) ha creado un conjunto de obras en diferentes formatos –videos, fotografías, esculturas, dibujos e instalaciones públicas – que proponen una reflexión desprejuiciada sobre las relaciones entre historia, política, memoria y subjetividad. En esta línea, Ternura radical invita a repensar los usos del espacio público, la vinculación de los ciudadanos con el lenguaje cotidiano y los símbolos nacionales, y la posibilidad del entendimiento como opción a la creciente polarización social.

La muestra funciona como un todo interrelacionado por una narrativa cíclica que se articula alrededor del film La plaza del chafleo. “Chaflear” es una palabra inventada por el propio Argote que remite a acciones que se pueden realizar en una plaza, como juntarse, compartir, conversar, besarse, protestar, o simplemente estar. Su significado se construye por el uso de un lugar, a partir de llenar un espacio físico y simbólico de sentido. Chaflear es un verbo-herramienta que, en este caso, es propuesto como estrategia para regenerar nuestra relación con el poder, la autoridad y la historia desde la calle.

Las plazas han sido históricamente lugares de encuentro y participación, espacios de iniciación al juego, de socialización y de expresión política cuyo origen puede rastrearse en el ágora griega, el ámbito de congregación ciudadana en el que se discutían las leyes y se destacaban los mejores oradores de cada polis. Argote, sin embargo, no se regodea en las referencias de autoridad ni en los discursos estandarizados que imperan en el debate público, sino que busca dar lugar a nuevas voces: las de los niños, los migrantes y los marginados. Su obra se vincula directamente con la historia política de su Colombia natal, pero también con la del resto de los países latinoamericanos y la de otras regiones del mundo en las que ha trabajado. Ya sea en Bogotá o en Palembang, en París o en Duala, su trayectoria da cuenta de un esfuerzo por subvertir las estructuras de poder establecidas a través del trastrocamiento –a menudo humorístico– de sus símbolos y monumentos. Las diferentes operaciones que realiza en sus exposiciones e intervenciones provocan una puesta en crisis de los modelos de autoridad, que podríamos describir, según las palabras del narrador de uno de sus videos, como la búsqueda de una “descolonización del espíritu” por medio de la ternura.

Si la obra de muchos de los artistas de su generación puede ser entendida como un intento de recuperar de un modo crítico ciertas experiencias políticas y artísticas del siglo XX, Argote, nacido en el seno de una familia de militantes, da un paso más allá: no busca meramente comentar la realidad, sino que promueve la creación de espacios de reflexión, protesta y activismo que, sin salirse del medio artístico, intentan modificar las condiciones sociales existentes.

—Texto de presentación para la muestra Ternura radical, del artista colombiano Iván Argote, en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires.